¿Por qué despeinadas?

Por María Inés Canto

La estética de las Despeinadas radica en su libertad de movimiento.

Las despeinadas son unas plantas, árboles o arbustos originarios de la península de Yucatán, cuyas hojas delgadas, largas y desordenadas hacen honor a su nombre. Ellas crecen en el trópico y florecen entre abril y julio, lo cual es perfecto para esta colectiva que descansa varios meses del año para dar frutos en noviembre y diciembre, salvo algunas excepciones.

Además de estas plantas, también existen las flores despeinadas que tienen  los pétalos y estambres en desorden y sin una forma regular.

Algunas Despeinadas

El nombre de nuestra colectiva parte de estas características: la diversidad, la libertad, el movimiento para desordenar el patriarcado y la potencia sanadora de leer y escribir en comunidad.

Despeinadas tiene sus cimientos en la diversidad, la libertad, el movimiento para desordenar el patriarcado y la potencia sanadora de leer y escribir en comunidad.

María Inés Canto

Nuestra promoción y producción de contenido fomenta la lectura de autoras  y la escritura entre mujeres en el marco de la cultura feminista. Despeinadas promueve una visión amplia de la literatura que incluye lo cotidiano, la autoficción, el ensayo literario, lo fantástico y la narrativa de terror. Todo lo anterior nos ubica al margen del canon y lejos de la intelectualidad asociada, per se, a la literatura en la academia y en la mayoría de instituciones editoriales. De modo que, nuestra relación con lo literario es un tanto despeinada, no solo por leer fuera del canon, sino por la variedad de registros que leemos: novela gráfica, manga, literatura en portugués, hilos de Twitter, Ensayo, Ciencia ficción, Novela histórica, Terror y lo que se atraviese ante nuestros ojos llenos de curiosidad.

Creemos que los mensajes y la magia de las palabras están en todos lados, por eso la curiosidad es nuestro instrumento principal. 

Creemos que los mensajes y la magia de las palabras están en todos lados, por eso la curiosidad es nuestro instrumento principal. Así como Sor Juana menciona en su Respuesta a Sor Filotea de la Cruz: «Pues ¿qué os pudiera contar, Señora, de los secretos naturales que he descubierto estando guisando? Veo que un huevo se une y fríe en la manteca o aceite y, por contrario, se despedaza en el almíbar; ver que para que el azúcar se conserve fluida basta echarle una muy mínima parte de agua en que haya estado membrillo a otra fruta agria…Y yo suelo decir viendo estas cosillas: Si Aristóteles hubiera guisado, mucho más hubiera escrito».

Las despeinadas hemos existido siempre, solo hacía falta encontrarnos.