Por Jimena de Los Santos
La rueda del año es un calendario utilizado en las prácticas paganas y neopaganas que representa los 4 elementos, las estaciones y los arquetipos de la diosa. Pero también simboliza las 4 fases en la vida humana. Constantemente transitamos esos 4 momentos, pues estamos en armonía con la tierra. La rueda del año nos invita a explorar nuestras posibilidades de vivir cada estación.
Como Despeinadas, nuestros ciclos creativos transmutan en sintonía con las cuatro fases de la diosa. Celebramos las estaciones de la tierra, así como las distintas formas en que nuestra imaginación y pasión por las letras descansan, siembran y manifiestan en cada temporada.
Anciana. La sabiduría. Aire.
Nuestro momento de expresar lo trabajado y la sabiduría acumulada en el año hacia el exterior. En esta fase nos verán transformadas en Nocheras, acompañadas de otras mujeres talentosas y creativas.
Doncella. La sorpresa. Agua.
Luego de la energía compartida en el ciclo anterior, es tiempo para despertar la curiosidad individual. Nos concentramos en nuestras actividades cotidianas y nos dejamos sorprender por la magia que ofrece día a día. Una especie de hibernación, aunque en constante flujo de creatividad.
Amante. La pasión. Fuego.
Tras una temporada para descansar de nuestras actividades colectivas, se vuelve a encender la llama de lo que nos apasiona como Despeinadas. Nuestras fuegas internas comienzan a reunirse en una sola hoguera.
Madre. El alimento. Tierra.
Época para nutrirnos en colectiva. Es la temporada en que las Despeinadas planeamos y damos vida a partir de la cosecha creativa del año ya recolectada. Aquí invocamos a otras mujeres para organizar juntas.
En estas cuatro fases, las Despeinadas fluimos en ciclos constantes, en algunas ocasiones más visibles y en otras ocultas en la tierra, pero con la creatividad a punto de brotar. Así es como florecemos.

