Por Claudia Velázquez.
El 27 de octubre del 2021, en un grupo de Telegram llamado: ¡Alerta! Lecturas peligrosas, creado por Días por días y Matria Literaria para hablar de “Sacrificios humanos” de María Fernanda Ampuero, surgió la semilla de lo que se terminaría convirtiendo en las Novenas de 12.
En este espacio, a partir de una anécdota, María Jesús Mendez empezó a jugar con la idea de encomendarse a María Fernanda Ampuero, agregando un “santa” antes del nombre. La idea fue evolucionando y, en algún punto, pasamos a hablar de predicar la obra de la escritora ecuatoriana, junto con la de Mariana Enríquez, otra de las grandes autoras del terror latinoamericano actual. No fue sorpresa que lo siguiente fuera querer encontrar a las 12 apóstolas latinoamericanas del terror. En este ejercicio de imaginación compartido, se me ocurrió, debido a la crianza en un hogar católico, hacer la conexión con la idea de las novenas.
El mismo día, en cuestión de horas, la idea empieza a tomar forma: leeríamos durante 12 noches, textos de terror de escritoras latinoamericanas, en eventos virtuales en vivo. A la conversación inicial en el grupo de telegram se nos unen Miranda Campos y Matilda Ro, con quienes se arma una primera lista provisional de las autoras que se podrían seleccionar para leer en el evento y se empiezan a hacer planes sobre cómo convertirlo en una realidad.
Convocando a las Nocheras
Al basarnos en el rito de las novenas elegimos recurrir a la figura de las nocheras: aquellas mujeres que toman una noche de las 9 que conforman la práctica religiosa y son las encargadas de encabezar el rezo en la fecha que les es asignada. La primera en la que pensamos fue Jimena De Los Santos, a quién invitamos, no sólo como nochera sino como parte del grupo organizador del evento. Gracias a conexiones hechas en proyectos de difusión literaria por y para mujeres es que entre el primer y el segundo día conseguimos a todas las Nocheras.
Resulta importante destacar que las mujeres que formamos parte de la organización de las Novenas de 12 nos conocíamos y éramos amigas antes del proyecto. Es por eso que este nace y florece en un periodo corto de tiempo: existen la confianza y el entusiasmo necesarios para que todas decidamos invertir nuestro tiempo y esfuerzo sabiendo que recibiremos lo mismo que demos.
Y esta certeza se vio reflejada en las mujeres que se unen como Nocheras, que forman parte de una red sorora construida desde el feminismo, el gusto por la lectura y los talleres literarios que empiezan durante la pandemia en el 2020. Por esto no sorprende que a pesar de tener poca información sobre exactamente cómo funcionarían las novenas: María Inés Canto, Gogo Herrera, Andy Ruiz, Priscila Nava, Ana Laura Corga, Ángeles Sanlópez, Nicandi Santibáñez y Nimsi González, hayan accedido con entusiasmo a formar parte del evento.
El 30 de octubre abrimos un chat grupal para comunicarnos con las Nocheras, explicarles los procesos y empezar con el acompañamiento. Varias ya tenían a su autora seleccionada, otras tuvieron una idea de a quién querían convocar y, algunas más, apenas empezaban a explorar el género así que no sabían a quién elegir. Empezó por ello un intercambio que no sólo incluye nuestras lecturas sino que las nocheras invitadas, lectoras asiduas del género, agregaron aún más recomendaciones. Es así como desde el inicio las Novenas de 12 ya empezaba a volverse un espacio para conocer la obra de escritoras.
La hembrota o lo que es lo mismo: el armado de estructuras
Empezamos el trabajo de convertir este evento en algo mágico: el 1 de noviembre tuvimos una junta pues, aunque la idea base ya estaba, aún no habíamos decidido cómo desarrollarla. Miranda Campos, quién mejor conoce cómo mover las redes y tiene unas habilidades de organización impresionantes, es quién toma ese rol, además de ser también quién realizó todo lo relacionado con la imagen visual del evento. La decisión que tomamos en la junta es vital: este evento no solo busca difundir la obra de las autoras que se leerán, sino que también se busca inspirar a más mujeres a escribir.
Las mujeres que se sumaron al proyecto son todas escritoras, por lo que decidimos pedirles crear textos para su noche asignada. Para mantener una estructura ritual se armó una hembrota que las nocheras debían seguir, en ella las nocheras debían escribir una biografía de su autora, los motivos por los que la eligieron, lo que les generaba la lectura de su obra y una letanía para pedirle favores. Siguiendo con la estructura ritual y, buscando unificar cada noche, se le encarga a la escritora Ivanka Romero una oración para cerrar cada transmisión.
El 11 de noviembre se tiene la primera junta con las nocheras, quienes ya llegan con su autora elegida. Para esta fecha Miranda nos entregó el material gráfico, la estrategia y fechas de difusión. Para realizar el acompañamiento de las escritoras se les asigna una “acólita”, quién les va a ayudar en todo lo que necesiten para que sus textos estén listos para el deadline. Se les informa que se realizará una reunión de acompañamiento entre las Nocheras y las organizadoras, posterior a cada transmisión con la intención comentar a profundidad los textos y la experiencia de participar.
El evento se lanza en redes el 19 de noviembre y se empieza a promocionar desde Días por días, Matria Literaria y las redes personales de las Nocheras. Se genera una red de colaboración hermosa y las casa amigas de Especulativas Mx, Memorias de Nómada y La Desvelada se suman a la difusión del evento en sus redes. De esa fecha al 30 de noviembre se realiza un live, se redacta un comunicado para los medios de comunicación y salen notas en: Haz ruido, Escenario Magazine, Noticaribe y Líneas emergentes. Un día antes de que empiecen las Novenas de 12 se tiene una junta con las nocheras para realizar un ensayo, además las organizadoras repasan cómo funcionan las herramientas digitales que usarán: los nervios y la emoción llenan a todas por igual.
Invocando a las Santas
Llegó al fin el 30 de noviembre. Los nervios eran tantos que Miranda Campos -la primera Nochera- empezó, casi sin querer un ritual que llegaron a repetir otras de las chicas tras bambalinas: pequeños gritos nerviosos antes de empezar la noche. La apertura del evento se realizó desde Días por días, donde Miranda inicio explicando el evento para luego invocar a su autora: Adela Fernández, de quién leyó los cuentos: “Hipocausto” y “La jaula de la tía Enedina.”
La segunda noche estuvo a cargo de la nochera Matilda, quién invocó y su invocación fue escuchada. La escritora Bibiana Camacho se encontró presente como espectadora de la novena en la que se leyó el cuento “Siempre estoy para ti” del libro “Jaulas vacías”, desde Matria Literaria.
La tercera escritora invocada fue Raquel Castro, a través de su nochera Nicandi en la página de Días por días. Los cuentos elegidos fueron “Historia de amor” y “El ataque de los zombies parte mil quinientos”. Esa noche la tecnología jugó en contra y la transmisión estuvo muy cortada, por lo que la maravillosa interpretación de la nochera no se pudo apreciar tanto como hubiéramos querido.
Los nervios previos de las nocheras, y el tener que hacer tiempo para esperar que se fueran conectando les asistentes virtuales hizo que las organizadoras tuvieran una idea que implementaron desde la cuarta noche. Esta fue la introducción de las “vecinas chismosas”, personajes que adoptaron las organizadoras y con los que daban la bienvenida e interactuaban con el público. Estas vecinas también daban cierre al evento, acompañadas de la nochera, para platicar un poco con ella y con la audiencia.
La primera nochera con quien se aplicó esto fue Gogo, quién invocó a Yesenia Cabrera y, al igual que con Bibiana Camacho, tuvimos en este caso a la escritora presente entre les espectadores. El texto elegido fue “Las alas del deseo”, que la nochera acompañó con un accesorio muy especial.
“Sangre coagulada” fue el texto que la escritora Andy escogió de Mónica Ojeda, su santa, en la quinta noche. El ritmo de lectura fue impresionante y logró que quienes la escuchamos no pudiéramos ni quisiéramos perdernos un solo detalle.
Priscila, invocó a Amparo Dávila en la sexta noche. Ella eligió leernos dos cuentos de la autora que fueron “Alta cocina” y “Tiempo destrozado”. La voz de Priscila y su forma de leer ambos cuentos nos fascinó, aunque es importante mencionar que el segundo cuento tuvo una interpretación magistral.
Para la séptima noche, María Inés nos tenía preparada una sorpresa: arrancó presentando un crucigrama pintado a mano en la que estaban los nombres de las escritoras que se habían seleccionado para leer durante las Novenas de 12. Al cuadro le faltaba sólo una, cuyo nombre pintó en vivo y que funcionó como doble invocación de su escritora favorita: Cristina Peri Rossi. El cuento con el que nos deleitó fue “La ciudad de Luzbel” del libro Cosmogonía, cuya lectura nos mantuvo cautivadas.
Ana Laura fue la octava Nochera y eligió invocar a la argentina Agustina Bazterrica. Los cuentos que nos leyó fueron “La continua igualdad de la circunferencia” y “Roberto”, ambos del libro Diecinueve garras y un pájaro oscuro. Esta Nochera preparó un escenario para su lectura e incluyó ilustraciones de conejos que son representativos del segundo cuento, que es corto pero en extremo poderoso.
La lectura de “Biografía”, cuento incluido en el libro Sacrificios humanos nos dejó a todas en completamente sorprendidas en la novena noche. María Jesús escogió uno de los mejores cuentos para dar a conocer a su santa, María Fernanda Ampuero. La extensión del texto, que fue de los pocos largos seleccionados para las novenas no se sintió a partir de que María Jesús tomó la palabra y nos dejamos envolver por su voz, para sufrir juntas el texto que nos compartió.
En la décima noche Ángeles escogió invocar a la mexicana Inés Arredondo. De esta escritora nos compartió dos textos: “Orfandad” y “Apunte gótico”. La selección de Ángeles, tanto de escritora como de cuentos, nos emocionó, porque Arredondo es una de esas escritoras mexicanas que todes deberíamos conocer y que no recibe la atención que se merece.
Una de las autoras contemporáneas más queridas y con más fans fue invocada en la onceava noche: Mariana Enríquez. Quien se encargó de evangelizar con su palabra fue Nimsi, que seleccionó el texto “La virgen de la tosquera”. Su lectura logró capturar a quienes le escuchamos y mantenernos bajo el hechizo de la historia hasta el final.
El cierre con broche de oro de las invocaciones en la décimo segunda noche corrió a cargo de Jimena. Caracterizada como una médium, realizó un performance digno de ovación con la invocación y lectura de cuentos de Silvina Ocampo. Durante el evento leyó: “La boda” y “Mimoso” del libro La furia y otros cuentos y no sólo actuó con cambios de voz y gestualidad, sino que incluyó diversos accesorios. La dramatización nos dejó maravilladas, tanto que le pedimos un pilón que sabíamos tenía preparado por si acaso, este fue: “El vestido de terciopelo”.
La última noche
El día 12 de diciembre, tuvimos “La chisma especial” en la que participaron todas las Nocheras. Se hizo una oración con la que se agradecía a las autoras por ser inspiración y guía, se recitaron además todas las letanías que cada Nochera fue escribiendo, siendo ese un momento muy poderoso. Apenas terminó la parte ritual, hubo una sorpresa que fue cuidadosamente planeada por las organizadoras, en especial porque no fue solo una sorpresa para les espectadores sino también para las Nocheras.
Se le pidió a Gogo que leyera de nuevo la letanía de su santa y en ese momento Yesenia Cabrera apareció en escena. Ella estuvo no solo la noche de cierre y la noche que se leyeron sus textos, sino también varias noches más siguiendo las Novenas y animándonos con el proyecto.
La última reunión post evento en vivo fue un espacio lleno de amora, en el que las organizadoras agradecimos a las Nocheras por su dedicación, su esfuerzo y sus increíbles lecturas. Durante todo el evento supimos que querríamos volver a hacerlo, porque la energía que se vivió fue increíble, pero si en algún momento una de nosotras dudó al respecto, esa noche nos quedó claro que no podríamos dejar de hacer el evento, y que no solo eso, sino que éramos ya una colectiva: las Despeinadas.

